Obtén hasta 18 MSI* con tarjetas participantes. · Consulta aquí
Fútbol al día

Contexto, calendario y selección de producto para seguir el camino de México rumbo a 2026.

DEPORTES

Entrenamiento para la tercera edad: Los 5 mejores ejercicios para mantenerse activo

Deportes · Redacción Martí · 18 may 2023 · ⏱ 7 min
Entrenamiento para la tercera edad: Los 5 mejores ejercicios para mantenerse activo

Caminar, fortalecer músculos, trabajar el equilibrio, mejorar la movilidad y hacer aeróbicos suaves son los 5 ejercicios más recomendables para la tercera edad. Esta combinación ayuda a mantenerse activo, ganar seguridad y conservar independencia en la vida diaria.

Respuesta rápida: los 5 mejores ejercicios para la tercera edad son caminar, hacer ejercicios de fuerza con apoyo o peso ligero, practicar equilibrio, trabajar la movilidad y flexibilidad, y realizar actividad aeróbica suave como baile o bicicleta fija. La mejor rutina es la que se adapta a la condición de cada persona, se hace con constancia y permite moverse con seguridad, sin dolor y con buena técnica.

Mantenerse activo en la tercera edad no se trata de entrenar como antes ni de exigir de más al cuerpo. Se trata de conservar independencia, energía y confianza para las actividades diarias: subir escaleras, cargar bolsas, levantarse de una silla, caminar varias cuadras o reaccionar mejor para evitar una caída. Con el paso de los años, el ejercicio deja de ser solo una herramienta para verse bien y se vuelve una forma concreta de cuidar la movilidad, la fuerza y la calidad de vida.

La buena noticia es que no hace falta una rutina complicada. Los ejercicios más útiles suelen ser también los más prácticos, porque trabajan habilidades que se usan todos los días. Lo importante es elegir movimientos de bajo impacto, progresar poco a poco y respetar el nivel físico de cada persona.

¿Por qué es tan importante entrenar en la tercera edad?

Con la edad, es normal perder algo de masa muscular, flexibilidad, coordinación y capacidad cardiovascular. Eso no significa que el cuerpo ya no responda; al contrario, seguir activo ayuda a conservar muchas de esas funciones por más tiempo.

Una rutina bien llevada puede ayudar a:

  • mantener la fuerza para tareas cotidianas;
  • mejorar el equilibrio y la estabilidad;
  • conservar la movilidad de articulaciones;
  • apoyar la salud del corazón y la respiración;
  • reducir el sedentarismo;
  • mejorar el ánimo y el sueño.

También es una manera de ganar seguridad. Muchas personas mayores dejan de moverse por miedo a lesionarse o caerse, pero la falta de movimiento suele aumentar esa fragilidad. El ejercicio adecuado, en cambio, fortalece.

1. Caminata: el ejercicio más completo y accesible

Caminar sigue siendo una de las mejores actividades para adultos mayores. Es de bajo impacto, no requiere experiencia previa y puede ajustarse al ritmo de cada persona. Además, mejora la circulación, ayuda a mantener la resistencia y moviliza todo el cuerpo.

Para que sea más útil, conviene cuidar algunos detalles:

  • empezar con 10 a 15 minutos si se lleva tiempo sin actividad;
  • mantener una postura erguida y pasos cómodos;
  • usar calzado con buen soporte y suela estable;
  • elegir superficies seguras y parejas;
  • aumentar el tiempo de forma gradual hasta 30 minutos o más, según tolerancia.

Si salir a la calle no es opción, también funciona caminar en un parque, patio, pasillo amplio o incluso en banda caminadora a velocidad controlada, siempre que haya confianza y apoyo si se necesita.

2. Fuerza con peso corporal, silla o mancuernas ligeras

Uno de los cambios más importantes al envejecer es la pérdida de fuerza muscular. Por eso, el entrenamiento de fuerza no solo es recomendable: es clave. No se trata de levantar mucho peso, sino de mantener músculos activos para moverse mejor y proteger articulaciones.

Los ejercicios más útiles suelen ser funcionales, es decir, movimientos parecidos a los de la vida diaria. Algunos ejemplos son:

  • sentarse y levantarse de una silla;
  • elevaciones de talones sosteniéndose de una pared o respaldo;
  • flexión y extensión de brazos con mancuernas ligeras o botellas pequeñas;
  • remo con banda elástica;
  • levantamiento lateral de brazos con poco peso.

Lo ideal es hacerlos de 2 a 3 veces por semana, dejando al menos un día de descanso entre sesiones de fuerza. La prioridad siempre debe ser la técnica: movimientos lentos, controlados y sin contener la respiración.

Si se usan mancuernas o bandas, conviene elegir resistencia ligera al inicio. El mejor equipo no es el más pesado, sino el que permite terminar la serie con esfuerzo moderado y buena postura.

3. Ejercicios de equilibrio: esenciales para prevenir caídas

El equilibrio suele deteriorarse con los años, y eso influye directamente en la seguridad al caminar, girar, subir banquetas o levantarse de la cama. Por eso merece un espacio propio dentro de cualquier rutina.

Algunos ejercicios sencillos y efectivos son:

  • mantenerse de pie con apoyo en una silla y sostener el equilibrio unos segundos;
  • caminar en línea recta lentamente;
  • pararse sobre un pie con apoyo cercano;
  • cambiar el peso de un pie al otro.

Estos movimientos deben hacerse cerca de una pared, barandal o silla firme. No es necesario complicarlos demasiado. Lo valioso es repetirlos con frecuencia y ganar confianza poco a poco.

Actividades como el yoga suave o el tai chi también pueden ser una buena opción, siempre que se adapten al nivel de movilidad de la persona.

4. Movilidad y flexibilidad: moverse mejor, no solo más

No todo en el entrenamiento es fuerza o resistencia. Poder girar el cuello con comodidad, elevar los brazos, agacharse o extender las piernas sin rigidez también hace una gran diferencia en la vida diaria. Ahí entran los ejercicios de movilidad y flexibilidad.

Son especialmente útiles para:

  • reducir sensación de rigidez;
  • mejorar el rango de movimiento;
  • facilitar tareas como vestirse o alcanzar objetos;
  • preparar al cuerpo antes de caminar o entrenar.

Algunos movimientos recomendables son círculos suaves de hombros, flexión y extensión de tobillos, movilidad de cadera, estiramientos de pantorrilla y apertura de pecho. Deben hacerse sin rebotes y sin llegar al dolor.

Una buena práctica es dedicar de 5 a 10 minutos al inicio o al final de la rutina. La constancia suele dar mejores resultados que una sesión larga ocasional.

5. Aeróbicos suaves: baile, bicicleta fija o natación

Además de caminar, hay otras actividades aeróbicas muy valiosas en la tercera edad. El baile, la bicicleta fija y la natación o ejercicios en agua pueden ayudar a mejorar la resistencia y hacer el movimiento más ameno.

El baile tiene una ventaja extra: combina coordinación, memoria y ritmo. Para muchas personas, eso vuelve el ejercicio más entretenido y fácil de sostener. La bicicleta fija, por su parte, puede ser una buena alternativa cuando hay molestias al caminar largas distancias, porque reduce el impacto. Y el agua ofrece soporte al cuerpo, lo que puede hacer más cómodo el movimiento.

La mejor opción será la que resulte segura, agradable y realista de repetir semana tras semana. A esa edad, disfrutar la actividad importa tanto como sus beneficios físicos.

¿Cómo armar una rutina segura y efectiva?

Una semana equilibrada puede incluir caminatas, fuerza, equilibrio y movilidad. No hace falta hacer todo el mismo día. De hecho, repartir el esfuerzo ayuda a recuperarse mejor.

Un ejemplo sencillo podría ser:

  • 3 a 5 días de caminata o actividad aeróbica suave;
  • 2 o 3 días de ejercicios de fuerza;
  • equilibrio y movilidad en sesiones cortas varias veces por semana.

Antes de empezar, vale la pena considerar el estado físico actual, el historial de lesiones y cualquier indicación médica previa. Si existe duda sobre qué ejercicios convienen más, buscar orientación profesional puede marcar la diferencia.

También es importante poner atención a señales de alerta como mareo, falta de aire fuera de lo habitual, dolor agudo o sensación de inestabilidad. En esos casos, lo correcto es detenerse y revisar la situación antes de continuar.

Qué conviene buscar en ropa y accesorios para entrenar

El ejercicio en la tercera edad no necesita demasiados accesorios, pero sí cierta practicidad. La prioridad es moverse con comodidad y reducir riesgos.

Al elegir ropa y equipo, conviene fijarse en:

  • tenis con buena estabilidad y suela antiderrapante;
  • ropa ligera que permita libertad de movimiento;
  • bandas de resistencia con tensión suave o media para empezar;
  • mancuernas ligeras y fáciles de sujetar;
  • tapete estable si se harán ejercicios de piso o estiramientos.

Si una prenda aprieta demasiado, resbala o dificulta el movimiento, no está ayudando. En esta etapa, la funcionalidad vale más que cualquier otra cosa.

Guías para elegir mejor

Compara opciones antes de comprar

Compartir:

Artículos relacionados