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Smartips: Escoge tu raqueta ideal

Aunque desde hace varios siglos se practican juegos de pelota golpeada con la palma de la mano ‒como el frontón o la pelota vasca‒, desde el siglo XV comenzaron a construirse, en madera, las primeras raquetas para la práctica del tenis, deporte de origen alemán que en el siglo XVII evolucionó creando sus primeras reglas formales, entre las cuales se estipuló, de manera oficial, el uso de raquetas.
El tenis, sumamente popular entre las élites europeas a mediados del siglo XIX, ganó aún más impulso entre todo tipo de públicos al ser uno de los once deportes seleccionados para celebrarse de manera competitiva en los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, en Atenas 1896.
Para aquella justa deportiva, las raqueta había visto pocos cambios en su estructura y materiales, pues seguían construyéndose en diferentes tipo de madera, con empuñaduras de cuero curtido e intestinos animales para la confección de las cuerdas que se conocían, de hecho, como “tripas de gato”. 

El político irlandés John Pius Boland fue el primer campeón olímpico de tenis al ganar en Atenas 1896 las medallas de oro, tanto en singles como en dobles, al lado del alemán Friedrich Traun.

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Tip Martí

El primer paso a la modernidad
Luego de siglos de tradición, sería hasta la segunda mitad del siglo XX, en 1967 para ser precisos, que por primera vez se ve en las canchas profesionales una raqueta construída en acero. Toda una evolución tecnológica que hizo a este instrumento mucho más sólido y a la vez ligero que las construidas en madera. Esta innovación se debió al tenista estadounidense Arthur Ashe, primer jugador afroamericano en integrar el equipo Copa Davis de los EU, con el que fue triple campeón.
A partir de entonces, la implementación de distintos materiales en la fabricación de las partes que componen una raqueta (cabeza o arco, encordado, corazón o cuello, caña, puño y talón del puño) no ha dejado de evolucionar: del acero al aluminio, y de éste a la fibra de carbono y diversas aleaciones metalúrgicas; de las entrañas animales a encordados sintéticos y polímeros que aseguran no sólo la ligereza, sino también la resistencia y el correcto aprovechamiento de la energía para el golpeo de la pelota, con precisión y fuerza, pero también con la mayor comodidad para los jugadores, ya sean niños o adultos, amateurs o profesionales.
Cada quien con su cada cual
Para la práctica del tenis existen diferentes tipos de raquetas dependiendo del uso profesional, amateur o de entrenamiento, así como la edad y estatura de quien lo practique, sobre todo si se trata de niños, además de las características físicas del tenista y su técnica de juego, por lo que existen distintas medidas de cabeza: mid-size (hasta 95 in² de superficie), mid-plus (hasta 105 in² ), super mid-plus (hasta 115 in²) y over-size (mayores a 115 in²).
Por lo mismo, contar con la raqueta adecuada para la práctica del tenis es primordial, no sólo para elevar la calidad de tu juego, sino también para evitar lesiones al usar una que no es acorde a tus propias características y necesidades. Entonces, ¿cómo saber cuál es la raqueta para tenis ideal para ti?
¡Fácil! Visita el canal oficial de Martí en YouTube, suscríbete, activa las notificaciones y chécate todos los smartips que nos presenta Alejandro Kuri sobre las mejores raquetas de tenis que tenemos a tu disposición, como la Radical Jr. 26, ideal para niños entre 9 y 11 años, la HEAD Cyber Pro para entrenamientos ligeros y jugadores amateurs, fabricada en fibra de carbono y aleación de metal; o bien, la Wilson Blade 100, de uso totalmente profesional.
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